Nutrition Spain , León, Tuesday, January 19 of 2010, 16:38

Un equipo científico trabaja en sistemas para mejorar la calidad del garbanzo cultivado en León

Los investigadores de la Universidad de León consiguen los primeros resultados científicos

Antonio Martín/DICYT No se podrían entender platos de la cocina tradicional leonesa, como el cocido maragarto, sin la presencia del garbanzo. Sin embargo, la producción agrícola de esta leguminosa es muy pequeña en la provincia, secundaria respecto a otros cultivos. Un equipo de la Universidad de León ha comenzado un trayecto cuya meta es la consecución de una caracterización del producto y la obtención de una etiqueta de calidad para esta legumbre, autócnona de la zona. Los trabajos científicos han comenzado a dar los primeros resultados: el grupo ha publicado el primer artículo con resultados de su investigación, relativos a la mejora de la productividad al administrar zinc, un elemento químico esencial, en pruebas de laboratorio.

 

La investigación comenzó gracias a la experiencia del Departamento de Ingeniería y Ciencia Agraria en legumbres. Desde 1992, los expertos comenzaron a analizar la productividad de la alubia, que posee Indicación de Origen Geográfica en La Bañeza-León. "Al alcanzar ya unos niveles de conocimiento científico alto con respecto a este producto, surgió, de un modo informal, la idea de trabajar con el garbanzo", explica a DiCYT uno de los coordinadores de la investigaciones, José Benito Valenciano. Tan informal que el trabajo, según indica este científico, se realiza sin financiación externa.

 

Con el fin de analizar en qué situación está el cultivo en la provincia de León, los especialistas realizaron una prospección para conocer la calidad del producto y del terreno, las posibilidades de mecanización y las técnicas de cultivo, entre otros factores. En León, según recuerda el experto, se cultivan dos ecotipos, el pedrosillano y el picopardal, este último, más propio de la zona noroeste de España y considerado de más calidad. El garbanzo (Cicer arietinum) se cultiva en diferentes comarcas, tanto de secano como de regadío (como La Valduerna, La Cepeda o el Páramo Leonés). "En secano, la rentabilidad alcanza los 600 ó 700 kilos por hectárea, y en regadío se puede doblar", indica Valenciano. En todo caso, recuerda el experto, el garbanzo se cultiva en parcelas pequeñas, no más de media hectárea de media, y en muchos casos para el abastecimiento inmediato del propio agricultor.

 

Trabajos científicos

 

El equipo científico observó en el trabajo de campo que los terrenos donde se cultivaba presentaban muchas variables: "Existían terrenos con pH muy altos y muy bajos, con alta y baja productividad". Los ingenieros agrícolas observaron además que al cultivar bajo criterios de secano en zonas de regadío, existían más nutrientes en el suelo de los que se servía la leguminosa. Los científicos seleccionaron para ello muestras de varios puntos de la provincia. De cada planta, extrajeron varias semillas para, a través de una selección, realizar este año un cultivo experimental. La siembra del garbanzo se realiza generalmente en abril.

 

Al trasladarse al laboratorio, los expertos analizaron la respuesta del garbanzo a la nutrición con zinc, un elemento químico esencial para la vida. Los científicos administraron este metal en localizaciones en el cuello de la planta y realizaron pulverizaciones foliares. También procedieron a repetir esta operación con molibdeno y boro. "En todos los casos encontramos un crecimiento de la productividad de la planta muy significativo", explicó Valenciano. El trabajo fue realizado en macetas y en laboratorio, por lo que "el traslado de estos resultados al campo es muy complicado, ya que al aire libre, la planta tiene más suelo al que hacer crecer la raíz y necesita menos suministro de agua". Existe otro problema: "No vemos muy aplicables, en estos momentos, la adopción de medidas relativas a la nutrición del zinc o los otros elementos a la provincia de León, al tratarse de un cultivo secundario y casi de autoabastecimiento".

 

No obstante, la investigación, que busca financiación para este año, sigue adelante. El equipo tratará de continuar con la caracterización del garbanzo producido en León y alcanzar una producción ecológica, esto es, adaptándose a los usos actuales de los agricultores. Además de José Benito Valenciano, trabajan en esta línea Victoriano Marcelo, Juan Antonio Boto, Bonifacio Reinoso y Pedro Antonio Casquero, todos profesores del Departamento de Ingenería y Ciencia Agraria.