Environment Mexico , México, Friday, September 30 of 2022, 08:27

Un estudio describe los factores que alimentaron el tsunami de Acapulco de 2021

Investigación publicada en 'Bulletin of the Seismological Society of America'

DICYT Atrapado dentro de la costa de una bahía, las interacciones resonantes de un tsunami con olas regulares pueden prolongar la perturbación del tsunami. Para el terremoto y tsunami de 2021 en Acapulco (México) de magnitud 7, las olas de borde en la bahía y la plataforma continental corta también tuvieron un efecto sorprendentemente significativo en la duración del tsunami, según un nuevo estudio publicado en 'Bulletin of the Seismological Society of America'.

 

En el estudio, Diego Melgar de la Universidad de Oregón y colegas de instituciones de investigación en México, Islandia y Estados Unidos desarrollaron un modelo de deslizamiento para el terremoto que usaron para modelar el tsunami y aprender más sobre por qué duró casi 17 horas dentro del bahía.

 

Las olas de borde, las olas costeras generadas por un tsunami que viajan de un lado a otro paralelas a la costa, y la energía generada por las olas que rebotan en la plataforma continental corta ayudaron a volver a excitar continuamente la resonancia de la bahía, encontraron los investigadores.

 

“El tsunami dura tanto porque la bahía lo salpica como una bañera, pero también lo que sea que esté pasando en el estante le da un golpe cada dos oscilaciones y lo mantiene en marcha”, explicó Melgar.

 

Aunque los modelos anteriores sugirieron que una plataforma continental podría contribuir a las olas de tsunami en una bahía, fue algo sorprendente que una plataforma tan corta (el descenso a las profundidades del océano ocurre cerca de la costa) tuviera un impacto notable.

 

“Es un efecto de segundo orden que hace que un problema malo empeore un poco”, dijo Melgar. “Cada bahía necesita pensar en estos problemas, y probablemente serán peores en lugares donde la plataforma es más larga y existe la posibilidad de atrapar estas olas allí”.

 

En las primeras decenas de minutos del evento, el levantamiento causado por el terremoto “arrastró” la bahía al mismo tiempo que las olas del tsunami se precipitaban. La mezcla provocó peligrosas corrientes de resaca con velocidades de hasta tres kilómetros por hora en ciertas áreas.

 

“A veces en México damos la señal de 'todo despejado' después de un tsunami que se aplica a las olas grandes, pero también debemos pensar en las corrientes, porque pueden durar mucho tiempo”, dijo Melgar.

 

Los tsunamis de larga duración y las corrientes de resaca podrían dañar la infraestructura de la bahía, una preocupación importante para un área metropolitana como Acapulco, donde muchos de sus más de 800 000 residentes dependen económicamente de la bahía.

 

Melgar y sus colegas usaron datos de movimiento fuerte, GNSS, satelitales y de mareógrafos para modelar el terremoto, que ocurrió en el extremo sureste de la brecha de Guerrero. La brecha marca una región a lo largo de la costa del Pacífico de México donde la placa tectónica de Cocos se subduce bajo la placa de América del Norte, pero donde ha habido sorprendentemente pocos terremotos grandes en aproximadamente los últimos 100 años.

 

El terremoto de Acapulco fue relativamente compacto, dejando intacta gran parte de la megafalla en la región, señalaron los investigadores.

 

Un solo mareógrafo en la bahía de Acapulco también proporcionó un hallazgo intrigante: según los registros de los medidores, el terremoto de 2021 y un terremoto de magnitud 7 que azotó la bahía en 1962 son "sorprendentemente similares", encontraron Melgar y sus colegas.

 

Un estudio reciente publicado en Seismological Research Letters sobre el terremoto de 2021 también señaló que los eventos de 2021 y 1962 parecían casi idénticos en las grabaciones sísmicas realizadas en una estación en Alemania.

 

“No podemos decirlo con certeza porque es solo una grabación, pero esto realmente parece un terremoto que se repite cada 50 años más o menos”, dijo Melgar.

 

“Parece que la actividad sísmica en esta parte del mundo ocurre en ráfagas”, agregó, y señaló que recientemente ha habido varios terremotos de magnitud 7 a lo largo de la costa del Pacífico entre Acapulco y Oaxaca hacia el sur.

 

En lugar de estudiar un terremoto a la vez, dijo Melgar, es hora de buscar "comportamientos sistemáticos entre estos eventos, porque eso afectaría la forma en que calculamos el riesgo sísmico".

 

Melgar agradeció a las agencias nacionales que manejan redes sísmicas y de mareas, como el Servicio Mareográfico Nacional y el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, “por mantener estas redes en funcionamiento durante décadas” y proporcionar los datos necesarios para analizar estos terremotos y tsunamis en detalle.