Nutrition Spain , Valladolid, Wednesday, June 08 of 2005, 20:00

Las 'XV Jornadas de Campo' del Itacyl reúnen en Zamadueñas a 20 firmas de semillas y productos fitosanitarios

Durante dos días los agricultores podrán visitar 32 parcelas con las últimas novedades en productos y tecnologías de cultivo

BGA/DICYT El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) acoge desde hoy miércoles y hasta mañana una nueva edición de las Jornadas de Campo, unos encuentros en los que se muestra a los agricultores las últimas novedades aparecidas tanto en productos como en tecnologías de cultivo. Esta muestra se realiza a través de 32 parcelas que han sido cultivadas en la Finca Zamadueñas de Valladolid por los expositores, con el fin de demostrar la eficacia de los productos presentados.

En esta edición, según explicó el consejero de Agricultura, José Valín, participan 20 casas comerciales y se mostrarán 177 tipos de semillas, de las cuáles 131 son cereales y 41 variedades de leguminosas de grano. El objetivo final es la experimentación con variedades y tipos de fitosanitarios, pero también dar a conocer a los agricultores el comportamiento de las diferentes posibilidades de cultivo que pueden tener, según explicó Valín, ya que “así podemos ir sustituyendo los cultivos como la soja por otros que sean productivos”.

En esta edición, el Itacyl ha presentado por primera vez parcelas en las que se muestran ensayos de leguminosas como guisantes, vezas, habines, garbanzos, lentejas y yeros, así como cebada, con el objetivo de difundir los resultados de una investigación que tienen en marcha desde 2003 bajo el nombre de GL-Pro, en la que también participan, según explicó la investigadora Aurora Sombrero, otros países como son Francia, Bélgica, Suiza, Alemania y Dinamarca.

El proyecto GL-Pro 

Aurora Sombrero explica que este proyecto terminará el año que viene, y que es la primera vez que pueden mostrar en las Jornadas de Campo sus resultados. Los objetivos fundamentales del proyecto son cinco. El primero, obtener base de datos de leguminosas, con variedades las distintas variedades que figuran en el registro europeo, los productos fitosanitarios y también un glosario de términos que permitan un empleo uniforme para toda Europa. Asimismo, este apartado contempla la elaboración de una lista de expertos en la materia que incluirá desde agricultor a la fábrica de piensos o el sector de la comercialización.

El segundo objetivo es mantener una red de ensayos entre los seis países y los 14 grupos que integran el proyecto, que permita conocer las variedades más adaptadas para cada región. El tercer objetivo planteado es hacer estudio económico de rotaciones de cultivo, comprobando cada tipo de rotación para ver si es económico y viable.

La cuarta parte del proyecto supone la realización de un estudio de impacto ambiental que permita conocer cómo influye en el nitrógeno en los cultivos, así como también estudiar si al usar menos fertilizante mejoran las emisiones de CO2.

La última parte del GL-Pro contempla la transferencia de tecnología a los agricultores, algo que ya se está realizando desde hace algún tiempo a través de diferentes jornadas organizadas por el Itacyl para dar a conocer los resultados entre los posibles usuarios. Los ensayos de este proyecto se han realizado en diferentes lugares de la región, en concreto en Burgos, Palencia, Zamora y Zamadueñas, en Valladolid.

 

Un abono de liberación lenta  
Entre las novedades presentadas en las jornadas figura un tipo de abono de liberación lenta de nitrógeno que permite a los productores de cereal que sólo tengan que abonar una vez en cada ciclo, durante la siembra, eliminando así la segunda parte de abonado, conocido como de cobertera, que se realizaba en primavera.

Es la empresa Agrimartin la que lo presenta y su producto está basado en una tecnología denominada Duramon. Según indicaron a DICYT fuentes de la empresa, el nitrógeno que se utiliza para el abonado tiene tres componentes: urea, amoniacal y nítrico. Las formas ureicas son poco estables y se transforman rápidamente en amoniacales, lo que conlleva pérdida de eficacia en el abonado. Las formas nítricas, por su parte, son tienden a ser arrastradas por el agua rápidamente, lo que también contribuye a reducir su periodo de acción. Y las formas amoniacales, que son las más estables, derivan en formas nítricas y emisiones a la atmósfera.

Así, la tecnología Duramon, pretende solucionar el problema de la rápida desaparición del abono una vez echado, a través de un sistema llamado Carbamidación, que tras una serie de reacciones químicas permite envolver al abono en una especie de casco que se degrada lentamente y suelta lentamente también el fertilizante, permitiendo así que el tiempo de abonado se prolongue y mantenga durante todo el ciclo de crecimiento del cereal.