La iniciativa 'Hogar Conectado a Internet' planta cara a la brecha digital empleando a las empresas como intermediarias
IR/DICYT La Fundación para el Desarrollo Infotecnológico de Empresas y Sociedad (Fundetec) ha presentado esta mañana en Madrid la iniciativa Hogar Conectado a Internet (HCI), una serie de medidas destinadas a incrementar el grado de penetración de las TIC en los hogares españoles empleando a las empresas como intermediarios. El sistema consiste en proporcionar determinados beneficios económicos y fiscales a aquellas empresas que faciliten a sus trabajadores la adquisición en condiciones ventajosas de equipos informáticos con conexión a internet.
En la presentación del informe, que ha sido elaborado por la empresa Deloitte, han estado presentes el director general de Tributos del Ministerio de Economía y Hacienda, José Manuel de Bunes; Mª Teresa Gómez Condado, subsecretaria del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y presidenta de Fundetec, y Alfonso Arbaiza, director general de Fundetec.
El proyecto está basado en la Ley 6/2000 por la que se aprobaban medidas fiscales urgentes de estímulo al ahorro familiar y a la pequeña y mediana empresa y se recogían una serie de medidas fiscales generales de apoyo al sector privado para el fomento de las actividades HCI. Estos beneficios se han potenciado con la reciente aprobación de la Ley 35/2006, que ha entrado en vigor el pasado 1 de enero y que ha introducido una serie de mejoras respecto al alcance de los incentivos fiscales aplicables.
La modificación principal que introduce este nuevo contexto legal consiste en que los equipos entregados por las empresas a sus trabajador para utilizar internet en su domicilio pasan a considerarse gastos de formación profesional y no renta en especie en el IRPF del trabajador, por lo que quedan exentos de este impuesto y, al mismo tiempo, la empresa puede aplicarse una deducción de entre el 5 y el 10% de gastos incurridos.
En contrapartida, y tal y como han expresado los responsables de la presentación del proyecto, los trabajadores adquieren nuevas destrezas y conocimientos tecnológicos que pueden repercutir en su trabajo.
En el informe presentado hoy, y a modo ilustrativo, se incluyen algunos ejemplos de gastos o inversiones que permitirían a las empresas acogerse a esta deducción, tales como ordenadores portátiles o de sobremesa, instalación y mantenimiento, sistemas operativos, programas, antivirus, software y accesorios necesarios para la conexión a internet y cursos de formación, entre otros.
En la rueda de prensa de esta mañana, Ricardo Gómez-Acebo, socio de Deloitte, ha hecho referencia a experiencias similares en otros países, como en Suecia, donde 1’6 millones de hogares se han acogido a programas HCI (un 37% del total) y en el que el grado de penetración de los ordenadores pasó del 38% al 82% entre 1997 y 2002.