Health Brazil São Paulo, São Paulo, Monday, January 08 of 2024, 12:55

La hormona del crecimiento actúa sobre un grupo específico de neuronas para regular la ansiedad

Investigadores identifican qué células nerviosas están relacionadas con este efecto ansiolítico. Y este hallazgo abre el camino hacia el desarrollo de nuevos tipos de medicamentos para el tratamiento de trastornos neuropsicológicos

AGENCIA FAPESP/DICYT – Conocida por su papel en el crecimiento de todos los tejidos del cuerpo humano, la hormona del crecimiento (GH, por las siglas en inglés de growth hormone) es también un poderoso ansiolítico. Un estudio a cargo de investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, profundizó la comprensión referente a la capacidad de la GH para disminuir la ansiedad e identificó por primera vez a la población de neuronas responsable de modular los efectos de dicha hormona en enfermedades neuropsiquiátricas tales como el trastorno de ansiedad, la depresión y el estrés postraumático.

 

En dicho trabajo, que cuenta con el apoyo de la FAPESP, los científicos observaron que al retirar el receptor de GH de las células neuronales que expresan al péptido somatostatina (un antagonista de la hormona de crecimiento), se registró un incremento de un comportamiento similar a la ansiedad en ratones machos. Las pruebas mostraron también una disminución de la memoria del miedo en animales de ambos sexos. Este descubrimiento podrá hacer posible el desarrollo de nuevos tipos de medicamentos ansiolíticos en el futuro.

 

“El descubrimiento referente al mecanismo implicado en el efecto ansiolítico de la GH abre el camino hacia la formulación de una posible explicación –meramente química– sobre esos trastornos y acerca de por qué en situaciones con mayor o menor secreción de la hormona del crecimiento las personas exhiben una mayor o menor prevalencia de estos trastornos”, afirma José Donato Júnior, docente del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB-USP) y autor del artículo publicado en el The Journal of Neuroscience.

 

En el referido estudio, los investigadores realizaron tres tipos de experimentos con los ratones (a campo abierto, en laberinto en cruz elevado y en caja claro-oscuro) para poner a prueba la capacidad de los animales de explorar el ambiente y desplazarse en riesgo. “Son experimentos establecidos con los cuales se mide la conducta de los animales que es análoga a la ansiedad y la memoria de miedo (que subyace a los movimientos de estrés postraumático). De este modo, fue posible verificar los efectos de la hormona GH en esos animales”, explica Donato.

 

El investigador afirma que aún no se sabe por qué en el estudio no se detectó un incremento de la conducta similar a la ansiedad en las hembras. “Estimamos que se debe a un dimorfismo sexual. Sabemos que la estructura en esa área del cerebro donde se encuentran las neuronas que estudiamos es un tanto distinta en machos y hembras. No por casualidad algunos trastornos son diferentes en varones y mujeres”, dice.

 

La parte química

 

Miles de personas padecen enfermedades neuropsiquiátricas en todo el mundo. Si bien la ansiedad y la depresión se ubican entre los trastornos más comunes, aún no se ha dilucidado totalmente cuáles son las causas precisas de estos problemas. Se estima incluso que puede tratarse una combinación de factores que comprende estrés, genética y presiones sociales, económicas y de género, entre otros que pueden hacer su aporte para que dichos trastornos ocurran.

 

Las evidencias crecientes sugieren que las hormonas también pueden cumplir un importante rol en la regulación de diversos aspectos neurológicos y modificar de este modo la predisposición a contraer tales trastornos. Alteraciones en los niveles de hormonas sexuales como el estradiol, por ejemplo, afectan el comportamiento similar a la ansiedad o a la depresión y la memoria de miedo en roedores y humanos. Otros estudios, aún preliminares, demostraron que los glucocorticoides (hormonas sintetizadas a partir del cortisol) pueden estar implicados en el surgimiento de enfermedades neuropsiquiátricas.

 

Al menos en el caso de la GH, aún no se había identificado su mecanismo de regulación en las neuronas asociadas a las enfermedades neuropsiquiátricas. “Demostramos que la hormona del crecimiento modifica las sinapsis y altera estructuralmente las neuronas que secretan somatostatina”, informa el investigador.

En el estudio, los investigadores comprobaron también que el trastorno de ansiedad, la memoria de miedo y el estrés postraumático constituyen distintas caras de un mismo circuito neuronal.

 

Cabe destacar que la ansiedad puede definirse como un miedo excesivo (falta de confianza). En tanto, la memoria del miedo, según explica Donato, está relacionada con algún evento negativo que genera una respuesta (una alteración en el cerebro), y siempre que el animal o el individuo se expone nuevamente a la misma situación se produce una reacción exagerada de miedo, que puede comprender parálisis u otros síntomas, tales como llanto excesivo o temblores.

 

“Todo esto sucede en la misma población de neuronas. Son ellas las que expresan al receptor de GH, y cuando en nuestro experimento desconectamos ese receptor, detectamos en los animales una mengua en la formación de memoria del miedo. Esto significa que la capacidad de formación de esa memoria de miedo se ve perjudicada. Puede ser que en situaciones de estrés postraumático la GH se erija como un factor que contribuye al desarrollo de esos trastornos”, dice.

 

Ocurre que una sucesión de estrés crónico eleva el nivel de otra hormona denominado grelina, un potente estimulador de la secreción de GH. “La grelina se viene estudiando en el estrés postraumático desde hace bastante tiempo, y algunos estudios han demostrado que es precisamente esa secreción de GH inducida por la grelina la que aparece elevada en el estrés crónico. Esto favorece el desarrollo de la memoria de miedo y el estrés postraumático en el cerebro de los animales.”

 

La hormona del crecimiento y la prevalencia de trastornos

 

En humanos, la hormona del crecimiento es secretada por la hipófisis y se libera en el torrente sanguíneo promoviendo el crecimiento de tejidos en todo el cuerpo humano a través de la formación de proteínas, la multiplicación celular y la diferenciación celular. Se trata de una hormona indispensable durante el período de crecimiento. Es secretada fundamentalmente durante la infancia y la adolescencia. Y se produce también un pico de secreción durante el embarazo. Posteriormente, en la vejez, se registra un declive natural de GH. Los problemas en su secreción generan enanismo, por ejemplo, que se manifiesta fundamentalmente a partir de los dos años de edad e impide el crecimiento y el desarrollo durante la infancia y la adolescencia.

 

“Estudios anteriores realizados en seres humanos deficientes en GH ya habían mostrado una mayor prevalencia de la depresión y la ansiedad en esas personas. Pero la causa de ello aún no ha sido determinada. Algunos autores adjudicaban esa alta prevalencia a problemas de imagen y acoso o bullying producto de la baja estatura”, comenta Donato.

 

El investigador remarca que el estudio realizado en ratones permite verificar el papel clave de la hormona del crecimiento en este problema, sin el impacto de otras variables como los problemas de imagen, por ejemplo. “Nuestro estudio hizo posible saber hasta qué punto se trata de un efecto directo de la hormona y hasta qué punto es una acción indirecta del déficit de crecimiento. Como logramos identificar el mecanismo que comprende la acción de la GH, sabemos que es una causa directa del problema de trastorno de ansiedad, y así se vuelve más fácil empezar a pensar en terapias”, afirma.

 

Donato comenta que el grupo orientará ahora sus estudios de la GH hacia el período del embarazo. “Durante la gestación se produce un boom de GH. Y también luego de ese período se registra un alza en la prevalencia de casos de depresión: es la depresión posparto. Por supuesto que existen presiones sociales, económicas y otras relacionadas con estos tipos de trastornos. Así y todo, no podemos olvidarnos que son períodos de un boom hormonal que pueden desregular el funcionamiento del cerebro acarreando la emergencia de esos trastornos”, sostiene el investigador.