Environment Colombia , Bogotá D.C., Friday, April 30 of 2021, 14:20

La fobia a luz lunar de los monos nocturnos haría que duerman más y se muevan menos

Tras analizar durante 176 noches el comportamiento de los monos nocturnos caribeños que habitan en San Juan de Carare (Santander), se evidenció que estos tendrían fobia a la luz de la Luna, un dato atípico

UNAL/DICYT La bióloga Gabriela Peña, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que el hecho de que los primates presenten fobia o filia lunar puede estar asociado con que su vista es el sentido más importante, y esta se puede ver afectada en algunos momentos por factores climáticos como la extrema nubosidad.

 

La investigación, que inició en 2018, se adelantó conjuntamente con la Fundación Proyecto Primates, y su propósito era saber cómo distribuye su tiempo el mono nocturno caribeño y cuáles son los posibles efectos de la temperatura, las precipitaciones o lluvias, y la luminosidad lunar.

 

Según la bióloga, el área donde se encuentra la comunidad estudiada es un pequeño fragmento de bosque húmedo tropical de 11'6 hectáreas, en el Magdalena Medio. El periodo de lluvias se presenta entre marzo y mayo, y octubre y noviembre, y la temperatura promedio es de 27 grados.

 

Para la investigación, los datos de precipitación y temperatura se obtuvieron de la estación más cercana del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambiental (Ideam), y para la luminosidad lunar se utilizó el porcentaje de iluminación del Observatorio de Cambridge –al este de Inglaterra–, que se encuentra en la misma zona horaria de Colombia.

 

Después de 1.739 horas de seguimiento se encontró que los monos emplean el 56 por ciento del tiempo en descanso, 31 por ciento en movimiento, 12 por ciento en alimentación, 1 por ciento en socializar y 0,4 por ciento en otras actividades; estos porcentajes concuerdan con estudios previos para Aotus griseimembra, nombre científico de la especie.

 

Cuando llueve descansan más

 

Con respecto a la temperatura, se observó un efecto negativo en el descanso y positivo en la alimentación. Para la bióloga, “esto se podría relacionar con la termorregulación, ya que cuanto más distante la temperatura ambiente de la zona termoneutral del individuo, este requiere más energía y tiempo para regularse”.

 

En el caso de los monos nocturnos estudiados la zona termoneutral es de 28 a 30 grados, y el lugar de muestreo estuvo entre 21 y 27 grados, lo que haría que la especie requiera menos energía y tiempo en regularse e invertirlo en alimentación.

 

Sobre las lluvias, se evidenció un efecto significativo en el descanso, que se puede relacionar con la búsqueda de refugio; sin embargo no observó un efecto en la alimentación, posiblemente porque en los bosques de esa zona hay una baja relación en el régimen de lluvias, la productividad del bosque y la disponibilidad de frutos constante.

 

En otras palabras, cuando la temperatura es muy alta se afecta el tiempo de descanso pero se beneficia el tiempo dedicado a alimentación.

 

En relación con la luminosidad lunar, esta fue la única variable que afectó las tres categorías de comportamiento: positivo en descanso, negativo en movimiento y alimentación.

 

“El movimiento podría estar relacionado con el hecho de que al aumentar las lluvias se incrementa la nubosidad, y por lo tanto se reduce la incidencia de la luz. Este es un patrón de fobia lunar y es opuesto a lo reportado por otras especies de este mono y la mayoría de los primates nocturnos, es decir que los monos tienen más actividad cuando hay luminosidad lunar y no al revés”, explica la bióloga.

 

Posibles explicaciones

 

Algunas explicaciones para la filia lunar estarían relacionadas con las presiones del hábitat, que los expone a un mayor riesgo de depredación por parte de otras especies o del hombre, o podría afectar su alimentación, ya que si los ecosistemas están fragmentados se reduciría la disponibilidad de artrópodos que representan el 16 % de su dieta.

 

La bióloga aclara que la fobia lunar es contraria a lo sugerido por la hipótesis de ancestralidad, según la cual especies con un ancestro diurno, como Aotus, pueden retener características que los hacen menos aptos al hábito nocturno.