Social Sciences Spain , Salamanca, Friday, September 08 of 2006, 14:27

La Biblioteca General de la Universidad de Salamanca recupera parte de su historia con la digitalización del fondo antiguo

Durante las labores de filmación se han encontrado dos libros que pertenecieron a Francisco de Quevedo

Beatriz G. Amandi/DICYT Que la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca contiene auténticas joyas y piezas únicas es algo conocido, no en vano ésa fue una de las razones que motivaron el proyecto de digitalización de sus fondos que se inició en el año 2002. Sin embargo, muchos de los secretos y sorpresas que escondían algunos de estos libros están siendo descubiertos ahora, tras la exhaustiva revisión que se está llevando a cabo con motivo de su digitalización, y que ha permitido localizar dos volúmenes que pertenecieron a Francisco de Quevedo.

Así, recientemente han aparecido desde libros incunables catalogados en otras categorías por error, hasta ejemplares propiedad del mismísimo Francisco de Quevedo, todo ello como resultado del trabajo realizado tomando como objetivo final la digitalización y adecuada catalogación de la totalidad del fondo antiguo de la universidad, estimado en unos 60.000 ejemplares.


Según explica la jefa de la Biblioteca General, Margarita Becedas, se trata de un proyecto que se está realizando gracias a la aportación de la Fundación Marcelino Botín y que comenzó en 2002 con un retraso de casi 17 meses forzado por las dificultades de encontrar el personal especializado más adecuado y con experiencia en un trabajo que requería tanto conocimientos de historia y literatura como de biblioteconomía y catalogación.


"Nuestra biblioteca es especialmente rica -argumenta Becedas- y se buscó hacer un buen trabajo que además permitiera rehacer parte de la historia de la propia Biblioteca, de modo que se puedan tener más datos acerca de cómo han llegado cada uno de los ejemplares hasta ella".


"Saber qué teníamos, cuántas ediciones y la historia de cada libro ha sido uno de los objetivos, y se ha dado especial importancia a la investigación de las propias obras", explica la responsable, quien añade que esto ha permitido identificar a dos ejemplares de incunables (impresos anteriores al siglo XVI) que no estaban reconocidos, pero que gracias a las manos expertas de los catalogadores, pudieron ser analizados y comparados con ejemplares presentes en otras bibliotecas hasta dar con su procedencia real. Se trata de uno impreso en Roma en 1495 y de otro impreso en Venecia en 1499 que versa sobre la Lógica de Aristóteles, del que sólo hay otro ejemplar más en España y 13 en todo el mundo.


Un exlibris de ilustre procedencia

La revisión pormenorizada de cada uno de los libros está permitiendo encontrar ejemplares que no han sido utilizados, ni tan siquiera tocados desde hace años, incluso siglos, y entre los más recientes descubrimientos figuran dos ejemplares con exlibris de un ilustre escritor como fue Francisco de Quevedo y Villegas.

 

La llegada de estos dos ejemplares a la Biblioteca es aún una incógnita en la que trabajan los expertos. En ambos casos se trata de libros en los que aparece tachado el exlibris de Quevedo, lo que hace suponer que tuvieron, al menos, un segundo dueño antes de llegar a formar parte del fondo de la Universidad. Se trata de una incógnita cuya solución, sin duda, estará cargada de historia. Una historia que también es, en parte, la historia de la biblioteca salmantina.

 

Sin embargo, no es éste el único hallazgo curioso desde que comenzaron a trabajar y, de hecho, Margarita Becedas está realizando un cuidadoso registro con todas las curiosidades y objetos que han ido apareciendo entre los libros, con el objetivo de realizar más adelante una exposición específica sobre la otra historia que también cuentan los libros a través de sus dueños o usuarios.

 

Metodología de digitalización
Según ha indicado la experta, la digitalización del fondo antiguo se está realizando en escala de grises, puesto que la mayoría de los ejemplares tienen esta tonalidad, aunque hay casos en los que la presencia de filigrana y dibujos en miniatura hace necesaria su digitalización en color. El escáner con el que se trabaja, un Bookeye GS, está especialmente diseñado para la digitalización de fondos bibliográficos y permite el escaneo con el libro abierto hacia arriba, de modo que los ejemplares no tienen que ser presionados ni doblados de un modo que pueda ser perjudicial para su conservación.