Nutrition Spain , León, Wednesday, May 12 of 2010, 14:34

Una especie de 'memoria' en las células permite que los peces cebra regeneren sus aletas

Una investigadora de la Universidad de León colabora en un trabajo que prueba que estas células no se comportan igual que las células madre pluripotentes

Antonio Martín/DICYT Los peces cebra son capaces de regenerar sus órganos y tejidos. Esta capacidad la comparten con otros peces y anfibios, pero no la poseen los mamíferos, por lo que los científicos tratan de desvelar el mecanismo para poder aplicarlo en un futuro en seres humanos. Un grupo de investigadores españoles, entre los que se encuentra la bióloga de la Universidad de León Vanesa Robles, ha desentrañado una parte del misterio. Hasta ahora se pensaba que las células que intervienen en el proceso de regeneración regresaban a un estado primigenio, como las células madre pluripotentes. Sin embargo, este equipo científico ha determinado que no se produce un salto tan atrás, sino que las células que intervienen en la recuperación de las aletas poseen una especie de memoria que permite recuperar este miembro.

 

"Es lógico pensar que no es necesario llegar a un estado inicial para regenerar un tejido, pero hasta ahora no habíamos observado que estas células no se comportan igual que las células madre pluripotentes", explica Robles a DiCYT. La comunidad científica consideraba hasta ahora que la regeneración de órganos y tejidos en peces estaba asociada a las células madre progenitoras (las que en un estado inicial del embrión dan lugar, a partir de un proceso de diferenciación, a los diferentes órganos y tejidos del organismo). Sin embargo, cuando se produce una amputación en una aleta, las células del blastema (una especie de masa de células que permite recuperar la forma del miembro desde el muñón) no llegan a un estado como el que se esperara si las células adquirieran pluripotencia.

 

El trabajo de un equipo del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, con el que colabora Robles, se ha centrado en observar la recuperación tanto de aletas amputadas como del músculo cardiaco. La investigadora de la Universidad de León colaboró en el primero y ha permitido sacar partido a una nueva pez cebra del Instituto de Desarrollo Ganadero y Sanidad Animal de la Universidad de León (Indegsal), estrenada hace un año y medio. Los resultados han sido publicados en Nature, en el caso de los avances sobre el músculo cardiaco, y BMC Biology, en el caso de las aletas.

 

Comparación con una rana

 

Durante el trabajo de investigación, los científicos amputaron a los peces cebra su aleta y analizaron in vivo la expresión de determinados genes relacionados con la pluripotencia. "Analizada esta expresión, observamos que si realmente estos genes se comportaran como en las células madre, tendría que haber existido regulación positiva, y no fue así", explica la científica. Esta acción no sólo ocurre en el pez cebra (Danio rerio), sino también en una especie de rana del género Xenopus. El estudio de expresión génica con el anuro ofrecía resultados similares a los realizados sobre el teleósteo.

 

Esta investigación proporciona las "bases moleculares para profundizar más en los mecanismos de regeneración de peces y anfibios". ¿Se podrían extrapolar estos datos a una aplicación en humanos? La científica recuerda que "los humanos ya poseen una cierta capacidad de regeneración de miembros, por ejemplo, cuando se daña el hígado". Además, recientemente se ha observado que cuando se produce una lesión en el músculo cardiaco, las células que debieran estar implicadas en una hipotética recuperación se liberan, como si se prepararan para regenerar el miembro. "Estos cambios estructurales se asemejan a los que ocurre cuando se causa una lesión cardiaca en los peces cebra". La meta última es conocer qué ocurriría si los genes implicados en este proceso se sobreexpresara en humanos. "Para eso es importante este tipo de estudios sobre expresión génica", responde Robles.

 

Para realizar la investigación, los científicos utilizaron una molécula empleada para la modificación de la expresión génica. Esta molécula se llama morfolino. Se comporta como "un ADN sintético que impide que ARN expresado produzca proteínas, al bloquear el proceso de expresión del ARN", explica la bióloga, que trabaja en la Universidad de León con una beca Ramón y Cajal. Hay que recordar que el proceso de regeneración de la aleta del pez cebra se produce en un corto espacio de tiempo. A las pocas horas de producirse la amputación, la epidermis cubre la herida. A las 24 horas, este recubrimiento ya es completo. A los dos días, el blastema (la masa de células que recupera la forma del antiguo miembro) ya está actuando. Por otra parte, el estudio, al realizarse en modelos animales in vivo, aporta una mayor información que si se realizara inicialmente sobre cultivos celulares.