Health Spain Salamanca, Salamanca, Thursday, April 26 of 2007, 15:45

Más del 34% de la población adulta española padece hipertensión arterial

El riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular tiene una relación directa con las cifras de presión arterial, según el profesor Cándido Martín Luengo

JPA/DICYT Más del 34 por ciento de la población adulta padece hipertensión arterial en España, una condición médica que está directamente relacionada con la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular, según ha explicado hoy el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, Cándido Martín Luengo. Los estudios epidemiológicos demuestran que las cifras de presión o tensión arterial y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares tienen una relación directa e independiente de otros factores.

La hipertensión tiene mucho que ver con la edad, ya que en personas mayores de 60 años, el porcentaje de los que sufren una presión arterial más elevada de lo normal supera el 60 por ciento. En la inmensa mayoría de los casos se desconoce la causa que ha provocado en una persona ser hipertensa, aunque influyen las condiciones ambientales y los factores genéticos y se sabe que el exceso de peso, una mala alimentación o la falta de ejercicio contribuyen a agravar el problema.

Para Martín Luengo, la hipertensión es “el asesino silencioso, porque no suele tener síntomas, pero trastoca todo el sistema cardiovascular”, según ha comentado en la conferencia inaugural del XIII Congreso de Cardiología de Estudiantes. De hecho, en todos los grupos de población en los que se han realizado estudios ha disminuido la mortalidad cuando han bajado las cifras de presión arterial y el riesgo de infarto se reduce más de un 20 por ciento, sobre todo en las personas que presentaban niveles más elevados. 

 

Aparatos homologados

El especialista ha advertido de que en la actualidad se comercializan numerosos aparatos de toma de tensión arterial que no están homologados y pueden inducir a errores por parte del propio paciente. En cualquier caso, sí ha abogado por métodos distintos a la consulta habitual en los centros de salud, ya que los resultados se pueden ver afectados por tratarse de una situación que altera las condiciones habituales del paciente. En ese sentido, apostó por los equipos de monitorización ambulatoria de la presión arterial, aparatos automáticos portátiles que permiten realizar un seguimiento en un periodo de tiempo programable, por ejemplo, 24 horas. Y también respaldó las mediciones hechas por los propios pacientes, siempre que sea con aparatos homologados, ya que en su ambiente normal los datos resultarían más fieles.

 

Los niveles adecuados
La presión arterial es la que ejerce la sangre contra la pared de las arterias, necesaria para que circule la sangre por los vasos sanguíneos y transporte a todos los órganos los nutrientes que les hacen falta. Para medirla, se divide en presión sistólica, cuando el corazón late, y presión diastólica, entre latidos cardiacos, de manera que al expresarlo se escribe primero la sistólica y después la diastólica medidas en milímetros de mercurio (mmHg) sobre la presión atmosférica. Por encima de 140/90 se considera a la persona hipertensa, ya que los valores normales están en 120/80.