La Fundación Global Nature solicita la exclusión de la liebre y la paloma bravía de la orden de vedas de 2007
VD/DICYT La liebre ibérica que aparece en gran parte de los terrenos cinegéticos del sur de Palencia ha sufrido un desplome en el número de efectivos, según los análisis de laboratorio promovidos por entidades conservacionistas, que han corroborado que la población de liebres ha sido diezmada allí donde se ha tratado la explosión demográfica del topillo campesino con clorofacinona, habiéndose recogido un elevado porcentaje de liebres muertas a causa de este anticoagulante.
Por otra parte, aun sigue vigente la recomendación de no consumir palomas bravías por el riesgo para la salud humana que pueden tener los individuos que hayan consumido este producto. En este caso las administraciones competentes han reconocido haber recogido más de un millar de ejemplares muertos en algunos palomares de la provincia lo que puede suponer una mortalidad real muy superior que puede ser estimada entorno a varias decenas de miles de palomas en toda la comarca afectada.
A este envenenamiento de la liebre ibérica se ha unido de forma sinérgica el efecto de la tularemia que ha supuesto una elevada mortandad añadida de esta especie. Esta enfermedad es considerada como una zoonosis por ser transmisible a los humanos lo que la configura además como un problema sanitario de gran importancia.
En virtud de estos hechos, representantes de las asociaciones conservacionistas que participarán en el Consejo Provincial de Caza de Palencia solicitarán la veda total en la próxima temporada de caza de la liebre ibérica y la paloma bravía en los términos municipales de Castilla y León donde haya sido utilizada la clorofacinona.