Health Spain Valladolid, Valladolid, Friday, February 06 of 2004, 12:44

El nuevo Centro de Hemoterapia y Hemodonación funcionará a pleno rendimiento en el primer trimestre de 2005

La centralización de los servicios en donación de sangre afectará a toda la comunidad autónoma

Beatriz G. Amandi/DICYT El nuevo Centro de Hemoterapia y Hemodonación ubicado en Valladolid se ha planteado como reto que todos los habitantes de Castilla y León puedan disponer de sangre en el momento que la necesiten, con independencia del lugar en que se encuentren.

 

El Centro trabaja con unas previsiones que pretenden cubrir las provincias de Valladolid y Palencia al completo en mayo de 2004, para incorporar otras cinco provincias al finalizar el año. Estas provincias serían Avila, Salamanca, Segovia, Soria y Zamora. Finalmente, en el primer trimestre de 2005 está previsto que se incorporen Burgos y León y que el servicio esté completamente centralizado en las nuevas instalaciones.

Para ello se ha dotado al centro de la tecnología necesaria no sólo la donación habitual de sangre, sino también la realización de aféresis, que consiste en la donación de alguno de los componentes de la sangre mediante la extracción de ese componente únicamente.

La centralización de los servicios permite también determinados tratamientos en los líquidos extraídos, de modo que se puedan almacenar para su futura transfusión teniendo en cuenta cualidades específicas, en función de las necesidades del paciente al que van a ser transfundida la sangre.

En este sentido, la directora del centro, Luz Barbolla, ha indicado a DICYT que las donaciones que se pueden realizar pueden ser de sangre total o puede ser únicamente de alguna de los componentes. En estos casos, para evitar que la sangre se coagule, se mezcla habitualmente con una sustancia conocida como citrato fosfato dextrosa (CPD), que además permite la conservación durante 42 días de los hematíes o glóbulos rojos de la sangre.

Una vez realizada la extracción, la sangre es tratada con unas máquinas que separan los diferentes componentes que pueden interesar al futuro receptor. El proceso conlleva, en primer lugar, la supresión de los glóbulos blancos de la sangre. Este paso se realiza porque se considera que es un componente que no aporta nada al posible receptor, y además existen sospechas de que pueda ser, incluso, perjudicial.

Posteriormente, se procede a un segundo filtrado en el que se separan las plaquetas de los hematíes (glóbulos rojos) y del plasma. En todos los casos, la separación de componentes se realiza a través de un sistema basado en la densidad, puesto que cada uno de los filtros está preparado para retener el componente concreto que se desea filtrar. Así, los glóbulos rojos son más pesados y van al fondo del contenedor; las plaquetas, sin embargo, tienen un peso intermedio, mientras que el plasma es más ligero y se queda en la superficie.

Tratamiento de los componentes

Una vez procesada, la sangre puede sufrir modificaciones destinadas a conseguir que la calidad de los compuestos sea la más adecuada para el receptor. En este punto es donde resulta fundamental la centralización de los servicios, puesto que estos tratamientos requieren especialistas y máquinas de elevado coste que no resultarían rentables en centros más pequeños.

Entre los procesos que se llevan a cabo destacan los de inactivación de plasma y cuarentena del mismo.

El plasma inactivado puede destinarse a dos funciones: bien a la industria farmacéutica para la obtención de proteínas o bien a transfusiones a personas con inmuno depresión, que pueden ser enfermos con transplantes o con leucemia, que presentan muy pocas defensas ante infecciones. En estos casos, se somete el plasma a un proceso que consiste en la aplicación de una sustancia conocida como azul de metileno, que en contacto con el plasma y sometido a una luz blanca con unas determinadas condiciones de longitud de onda, permiten romper la cadena de DNA de los virus inactivándolos.

Finalmente, este nuevo centro dispone de instrumental necesario para la disgregación de las células madre que hay en la sangre, con la finalidad de poder utilizarlas en tratamientos terapéuticos.

La aféresis


Es un proceso mediante el cuál de realiza la extracción de la sangre al donante. Acto seguido y sin desconectar al donante, la sangre es filtrada para obtener un componente concreto, que es el que se desea donar (plaquetas, glóbulos rojos, plasma) y, después, se devuelve la sangre al donante.

Este tipo de donación permite obtener sólo los componentes que se desean y la más frecuente es la aféresis de plaquetas. Las ventajas que supone este método están basadas en que un donante de aféresis tarda menos en recuperar los componentes extraídos y, por tanto, puede realizar las donaciones con mayor frecuencia. Un donante de plaquetas, por ejemplo, puede hacerlo una vez a la semana, pero las plaquetas sólo se conservan durante cinco días.

Sin embargo, este tipo de donaciones llevan más tiempo, alrededor de una hora (frente a los 20 minutos habituales), puesto que la persona debe estar conectada a la máquina durante todo el proceso. Por ello, el Centro de Hemoterapia y Hemodonación tiene previsto promover un club de aféresis para incentivar este tipo de donación.


 

Controles sanitarios
El control de las condiciones de la sangre es uno de los puntos fuertes del centro. A todos los donantes se les realiza un exhaustivo test para controlar alguna posible contingencia que haga inadecuada su donación.

Posteriormente, la sangre donada es analizada en varias fases. En primer lugar, se realizan las pruebas serológicas para comprobar que no tienen virus de ninguna enfermedad que se transmita por esta vía como pueden ser el sida, la hepatitis B o C o la sífilis.

Después se realiza la clasificación en función del Rh (positivo o negativo) y de los grupos (A, B ó 0).