El Centro del Cáncer avanza en el conocimiento de la muerte celular por autofagia
JPA/DICYT La Ciencia española exporta muchos talentos, pero en algunas ocasiones el camino se invierte y también es capaz de atraer a jóvenes científicos que se abren paso con prometedoras líneas de investigación. Es el caso de la alemana Kathrin Pallauf, que trabaja en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca desde hace cuatro años y que es la principal responsable del hallazgo de una nueva molécula implicada en muerte celular. En concreto, se trata de una proteína relacionada con la muerte por autofagia, que está muy poco estudiada, a diferencia de la apoptosis o muerte celular programada.
Aunque se trata de una investigación básica, cualquier estudio sobre muerte celular supone incrementar el conocimiento en un aspecto fundamental para enfermedades como el cáncer, que se caracterizan, precisamente, por la proliferación descontrolada de las células. En el laboratorio liderado por Felipe Pimentel se realiza screening o cribado, es decir, "miramos qué genes pueden inducir a muerte celular y una de ellas es la proteína que hemos hallado, que induce autofagia", ha declarado a DiCYT la investigadora.
El proceso de autofagia "es muy interesante", asegura la investigadora, porque además de estar relacionado con la muerte celular, paradójicamente también ayuda a la célula a sobrevivir en determinados casos. "Es un proceso de reciclaje, si la célula no tiene suficientes nutrientes, realiza autofagia para reutilizar proteínas que no son tan necesarias", indica.
La molécula descubierta se encuentra en la membrana de las células y es un receptor, de manera que recibe el estímulo exterior para comenzar el proceso de autofagia y, por el mismo motivo, en el futuro podría utilizarse como diana terapéutica. Es decir, si los científicos llegan a conocer de qué manera se puede estimular o inhibir para que realice o no sus funciones, tendrían en sus manos la llave para controlar, al menos en parte, un proceso tan fundamental como la muerte celular.
Estudio funcional
"Es un estudio funcional, queremos saber qué efecto tiene esta proteína sobre la parte intracelular y conocer qué aminoácidos son necesarios para provocar esos efectos, así como si la puesta en marcha de este mecanismo depende de la intervención de otras proteínas", indica la experta.
"El campo de la autofagia es bastante nuevo, no se sabe mucho", añade Kathrin Pallauf. Cuando una célula se muere tiene una morfología particular y el caso de la autofagia se caracteriza por la proliferación de vacuolas que provocan la degradación del citoplasma. Se trata de un proceso distinto al de la apoptosis, que es la muerte celular programada, un proceso que los científicos ya conocen bastante bien y que está implicado en el crecimiento y el desarrollo normales.
Por el contrario, de la autofagia se conoce muy poco y tampoco se sabe qué es lo que determina que la autofagia sea un proceso positivo o negativo para la célula. "Una hipótesis dice que la autofagia quiere salvar la célula, pero que si los daños son demasiado grandes, se muere", apunta la científica alemana, que espera publicar sus resultados muy pronto en revistas científicas.