Health Colombia , Colombia, Wednesday, October 26 of 2022, 09:36

El 16 % de los casos de fiebre en Colombia son causados por el virus Oropouche

Una investigaci贸n permite dibujar una hoja de ruta para prevenir y atender futuros problemas en salud p煤blica en el pa铆s

UNAL/DICYT El 16 % de los casos de fiebre en Colombia son causados por el virus Oropouche, según un estudio. Los síntomas - fiebre, mareos, dolor de cabeza, debilidad, erupciones en la piel, dolor en las articulaciones y en los músculos- son similares a los provocados el zika y el chikungunya, por eso suele diagnosticarse de forma incorrecta. El hallazgo traza una hoja de ruta para prevenir y atender futuros problemas en salud pública en el país.

 

Un trabajo conjunto desarrollado en alianza estratégica interinstitucional entre el Instituto de Salud Global One Health Colombia (antes Laboratorio Genómico One Health) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, Laboratorios Abbott y el Instituto de Salud Global de la Universidad de Wisconsin, permitió encontrar que el virus de la fiebre de Oropouche es una de las principales causas de enfermedad febril en varias regiones de Colombia.

 

El estudio evaluó a 568 pacientes con síndrome febril no diferenciado (es decir, la aparición de fiebres frecuentes o esporádicas sin una causa evidente), que consultaron en las áreas de estudio en Leticia, Villavicencio, Cúcuta, y Cali.

 

El hallazgo más relevante de la investigación da cuenta de que hasta un 16 % de los casos de fiebre son causados por el virus Oropouche, que se transmite a los seres humanos a través de la picadura de un mosquito culícido, principalmente de la especie Culicoides paraensis conocido popularmente como jején.

 

El profesor Juan Pablo Hernández Ortiz, director del Laboratorio Genómico One Health, señala que el estudio se hizo “con el objetivo de monitorear posibles patógenos emergentes en nuestro medio. Para nuestra sorpresa, encontramos una seroprevalencia significativa de hasta un 16 % de casos febriles causados por el virus Oropouche.

 

Desde uno de los brotes más significativos ocurridos en Perú, en 2016, se le prestó especial cuidado a la incidencia del virus, pues debido a la similitud de sus síntomas con los de otras arbovirosis (fiebre, debilidad, dolor de cabeza y erupción cutánea) como zika, dengue y chikungunya, suele diagnosticarse de forma incorrecta y su real afectación tiende a ser desconocida.

 

Para el profesor Jorge Osorio, director de Instituto de Salud Global de la Universidad de Wisconsin, “este estudio demuestra la importancia de cooperación internacional entre instituciones académicas y la industria, conllevando al mejoramiento de las capacidades regionales para el diagnóstico y detección de enfermedades de relevancia en salud pública”.

 

Adicional a este trabajo diagnóstico, se realizó una caracterización genómica del virus con el fin de proveer herramientas epidemiológicas para el estudio de las enfermedades emergentes en Colombia.

 

“Este trabajo demuestra también la importancia de la red nacional de laboratorios de secuenciación y vigilancia genómica, liderada por el Instituto Nacional de Salud (INS), desde donde hemos realizado esfuerzos similares para caracterizar el SARS-CoV-2, la viruela del mono y otros patógenos en nuestro país”, continúa el profesor Hernández de la UNAL.

 

El virus de Oropouche fue descubierto por primera vez en 1955 en Trinidad y Tobago, según reseña Nereida Valero en el artículo “Virus Oropouche: ¿qué es y cómo se transmite?”, publicado en la revista Investigación Clínica, de la Universidad del Zulia (Venezuela).

 

Según la investigadora, “dada su presentación clínica, la fiebre de Oropouche debe incluirse en el diagnóstico diferencial de otras enfermedades frecuentes y de reciente emergencia y reemergencia como dengue, chikungunya, fiebre amarilla o zika”.

 

El estudio, que se hizo mediante la Coalición en Defensa ante Pandemias de Abbott (APDC), dirigida por Gavin Cloherty, “demuestra la importancia de esta juntanza. En esta misma vía venimos trabajando desde hace dos años con investigadores de Colombia, África, Asia y hemos tenido una colaboración bastante productiva tanto en COVID-19 como en el monitoreo de patógenos poco conocidos”, concluye el profesor Hernández.