Aprobado un Proyecto LIFE para Burgos cuyo objetivo es generar electricidad a partir del hidrógeno
Sergio Corral/DICYT El proyecto Hydro-Solar 21 que lidera la Asociación Plan Estratégico Ciudad de Burgos y que se basa en el suministro de energía renovable utilizando la energía solar para dotar de luz y refrigeración a un edificio ubicado en el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Burgos (CEEI), ha sido el único de los 16 proyectos españoles que ha seleccionado la Unión Europea dentro del programa medioambiental LIFE que se desarrollará en Castilla y León. La dirección y coordinación correrá a cargo de la Universidad de Burgos.
Este proyecto, que ha sido subvencionado por la Unión Europea con un millón y medio de euros, estará coordinado por el director del Departamento de Física de la Universidad de Burgos, el profesor Luis Rodríguez Cano, quien contará con un equipo de 12 profesores vinculados a dos grupos de investigación de la universidad burgalesa. El primero de ellos desarrollará su trabajo en los campos de la energía solar y el medio ambiente, mientras que el segundo, denominado Amido, se centrará en todo lo relacionado con la conversión y almacenamiento de energía solar en forma de hidrógeno.
Pese a que será la Universidad de Burgos quien se encargue de la dirección de la investigación y desarrollo del proyecto, también participan en el mismo otras entidades como el Instituto de la Construcción de Castilla y León, el Instituto Tecnológico de Castilla y León, el Centro Europeo de Iniciativas Empresariales de Burgos (CEEI), la Agencia Provincial de la Energía, así como el Ayuntamiento de Burgos.
Dos partes
El proyecto Hydro-Solar 21 consta de dos partes diferenciadas que tienen un mismo objetivo; el suministro energético de la edificación. La primera, según explica el profesor Luis Rodríguez Cano “consiste en utilizar energía eólica y fotovoltáica para almacenar hidrógeno que, a su vez, se transformará en energía eléctrica”, y que se utilizará para iluminar un edificio del CEEI, ubicado en las proximidades del aeropuerto de Villafría. La segunda, continua el profesor, “es otro proyecto de energía solar que consiste en utilizar la energía del sol para refrigerar la edificación”.
Rodríguez Cano matiza que “el sistema es parcialmente novedoso, y lo que sí lo es totalmente es su utilización, ya que consiste en usar el frío solar para refrigeración en la edificación”. A grandes rasgos, el sistema se basa en la absorción de metanol por carbón activo. “Una de las propiedades del carbón activo es que es capaz de retener superficialmente partículas de gases. Las retiene cuando está frío y cuando está caliente las expulsa”, explica.
Así, cuando el sistema se calienta por energía solar, continúa el profesor Rodríguez Cano, “el carbón activo expulsa el metanol, que pasa a través de un condensador para transformarlo en estado líquido. Ese metanol líquido pasará posteriormente a un recinto y a una cámara de frío”. Durante todo el día, cuando el sistema está recibiendo energía solar, se está expulsando metanol, y cuando se pone el sol y baja la temperatura se crean las condiciones necesarias para que, con la presión y temperatura que hay en el refrigerador, el metanol se evapore. Es entonces, al evaporarse el líquido, cuando se produce frío. Sirva como ejemplo el hecho de que “cuando nos ponemos alcohol en la mano y soplamos, tenemos una clara sensación de frío”, señala como ejemplo.
Este sistema, basado en la producción de hielo para refrigerar “lo que sea”, se está desarrollando en una tesis doctoral que posiblemente se leerá el próximo año en la Universidad de Burgos. “Será la base sobre la cual vamos a desarrollar un prototipo pre industrial para instalarlo en el edificio anexo al CEEI”, asegura Rodríguez Cano.
Por su parte, el profesor García Herbosa, del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias explica que “lo que se va a montar en este edificio es la captación de la energía solar, el almacenamiento de esa energía en forma de hidrógeno para después almacenar ese hidrógeno cuando se necesite”. Por una parte, explica, “vamos a obtener hidrógeno a partir de la energía solar, ya que a través de un panel fotovoltáico captaremos energía solar, mediante un electrolizador descompondremos el agua en hidrógeno y oxígeno para que, por la noche, el hidrógeno se consuma en una pila de combustible y se convierta en electricidad para que se use en la iluminación”.
El profesor García Herbosa destaca el importante valor medioambiental del proyecto, ya que “en este ciclo lo único que entra es agua y luz solar y lo que se obtiene es energía y agua. Además, el agua se devuelve al medio ambiente más pura de lo que entra. Se trata de un ciclo cerrado que no perturba el medio ambiente con la emisión de dióxido de carbono”. Esta característica del proyecto, continúa el profesor, “tiene una relevancia importante en un mundo en el que se nos están agotando los combustibles fósiles y en el que, inexorablemente, parece que vamos a ir a una transición de una economía basada en el petróleo a otra, que dicen los expertos, estará basada en el hidrógeno”. Si estas teorías se cumplen, explica García Herbosa, “el hecho de tener en Burgos una unidad en la que podemos demostrar que el hidrógeno es un vector energético que podemos utilizar, es un dato muy importante”.
De los 534 proyectos presentados a esta convocatoria de subvenciones dentro del programa LIFE tan sólo 89 de ellos se han aprobado. De todos ellos, un total de 16 se han concedido a las diferentes comunidades autónomas españolas y sólo uno, el que se desarrollará en la Universidad de Burgos, ´se desarrollará en Castilla y León.